Cuento corto El soldado sin miedo

La primer guerra mundial, fue una carnicería total, en las trincheras que se habían creado en el campo, corrían riachuelos de sangre de todos los muertos en el lugar, la muerte se daba un festín con la estupidez humana, pero dentro de todos esos malos momentos se escuchó por mucho tiempo una historia que tuvo que ser de ficción, por todo lo que ahí se comenta.

Cuento corto El soldado sin miedo

O como esos cuentos cortos que contaba la abuela, en los que un héroe, ayudaba a todos los heridos del lugar, fue así como se escuchó el cuento de El soldado sin miedo.

Francia en 1914, cuando la invasión Alemana llego a Paris, se libró una de las batallas más sangrientas, que tuvo lugar, por lo que las trincheras se elaboraron, para parar el avance de los alemanes, fue ahí en donde nuestra historia comienza.

Jean Carlo Gignac un soldado el cual siempre tuvo miedo de morir, y el cual no quería enlistarse a la guerra, tuvo que hacerlo, al ver morir a muchos de sus amigos y parientes, en la conquista de los alemanes de su ciudad, ese miedo que tenía, con el alma envenenada de coraje, se fue por completo de su vida, a tal grado que no le importaba nada, en las batallas siempre salía airoso, pero en algo se dio a notar y no fue por matar a soldados enemigos, si no por ir a recoger a soldados heridos, dentro del lugar de combate.

Se dice que le salvo la vida a más de 30 personas que de otra forma, hubieran muerto desangradas en el lugar, Jean Carlo, tan solo se encomendaba en dios, y caminaba sin temor a las balas que pasaban por su cabeza, cuando iba a recuperar personas en las trincheras, y como si todo fuera un milagro o como si el tuviera un escudo invisible, ninguna bala le pudo hacer nada.

Se escuchaba que era el soldado sin miedo, y los franceses, lo adoraban, ya que había salvado a muchas personas en batalla, después de 4 años que duro la guerra y de salvar a muchos compañeros, murió a la edad de 74 años de edad, cuando un carro piso una piedra y el al ir caminando por el lugar, le perforo el cráneo, se salvó de miles de balas, pero no de una piedra cosas de la vida.