Leyenda corta de Sudamérica del Silbón

Leyenda corta de Sudamérica del Silbón

Las leyendas cortas del Silbón provienen principalmente de los territorios de Venezuela y Colombia. Se dice que esa figura fantasmal recorre campos y llanos por igual a cualquier hora de la noche.

No obstante, lo que les causa más temor a los habitantes de las zonas campestres de los territorios anteriormente mencionados, es que el ruido que produce al silbar (de ahí precisamente se deriva su nombre) es inversamente proporcional a la onda de sonido emitida.

Me explico, según se cuenta cuando la persona apenas alcanza o bien el sonido del Silbón, quiere decir que esta criatura se encuentra muy cerca de ti y podría atacarte en pocos minutos. Por lo tanto, deberías huir lo más pronto posible si quieres seguir con vida.

Por otro lado, en el caso de que oigas sus chiflidos demasiado fuerte, quiere decir que el Silbón está muy lejos de tu ubicación.

Otra característica de este ente es que la gente que ha tenido contacto con él asegura que antes de que el silbido aparezca en el viento, se pueden escuchar como varios huesos chocan entre sí. Eso se debe a que de acuerdo con el mito el Silbón lleva osamentas humanas en un costal.

Finalmente, hay quienes argumentan que el silbón nació de un hecho que sucedió en una zona campestre de Sudamérica. Un día un muchacho que llegaba a su casa temprano, escuchó como su padre estaba golpeando violentamente a su madre.

– Ella me engañó y merece pagar por ello. Decía el hombre.

La mujer no aguantó tal golpista y luego de unos minutos cayó muerta al suelo. Al ver esto, el muchacho arremetió contra su propio padre, causándole la muerte debido a un fuerte golpe que le propinó en la cabeza.

Al poco tiempo, llegó al jacal el abuelo del chico quien lo recriminó por lo que había hecho, dándole una fuerte tunda. Después el anciano lo corrió de ahí y soltó a sus perros para que éstos devoraran a su nieto.

Han pasado siglos de ese suceso y aún se cree que el Silbón no ha conseguido librarse de castigo y por ende continúa penando.